¿Cómo enfrentar el miedo al público?

“Debemos recordar que ningún orador tuvo esa facilidad para hablar desde un inicio. La mayoría de los grandes oradores cuentan que al inicio fueron tímidos y tenían miedo. Lo importante es que no se dejaron vencer por él.”

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Se dice que el mayor miedo que tienen las personas es enfrentarse a un público. Sentir temor ante un público es natural, ya que es una situación nueva que nos puede causar tensión nerviosa, malestar en el estómago, sudor en las manos o que nos tiemble el cuerpo.

Muchas personas superan este temor rápidamente, pero otras son presas de esta emoción y muchas veces no pueden ni empezar a hablar.

Algunos consejos para vencer el miedo.

1.- Usa tu imaginación. Cada día al levantarte y al acostarte cierra los ojos e imagínate como la persona que quisieras ser. Imagínate hablando ante un público numeroso que está complacido de escucharte y te aplaude. Utiliza alguna frase motivadora como “soy un buen orador”, “a la gente le agrada escucharme”, “hablo muy bien”.

2.- Prepara el tema correctamente. El antídoto más eficaz contra el miedo es una buena preparación. Elabora un plan de lo que vas a decir en tu discursos y memorízalo. Ensaya varias veces tus discursos tomando el tiempo que te demora exponerlo. Esto te dará seguridad.

3.- Piensa en lo posipersonas aplaudiendotivo que es poder hablar en público, mas no en lo negativo. El miedo aumenta porque uno se pone a pensar en los posibles errores que pueda cometer. Tenemos pensamientos como “qué pasa si me olvido y me equivoco”. Concéntrate en que tienes la oportunidad de transmitir un conocimiento, en la posibilidad de que te pueda escuchar mucha gente. Piensa que eres valiente al enfrentarte a un público. No cualquiera lo hubiera hecho.

4.- Actúa. Así como aprendemos a nadar lanzándonos al agua, la mejor manera de vencer nuestro temor es hablando, practicando. Ya se sabe que la voluntad transforma el sentimiento mediante la acción. Si una persona está triste, lo primero que puede hacer cambiar su estado de ánimo y aparentar que está alegre. Esto hará que poco a poco vaya cambiando su estado de tristeza al de alegría. Del mismo modo, si una persona tiene miedo a hablar, debe proceder como si no lo tuviera y atreverse a hablar cada vez que tenga la oportunidad de hacerlo.